Walking Dead…no me gustan los zombies, pero esta serie tiene excelentes guionistas

Publicado: octubre 29, 2012 en Sin categoría
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De alucinantes se pueden calificar los números de audiencia que ha obtenido The Walking Dead: casi once millones de personas vieron el inicio de la tercera temporada en EU y cerca de un millón lo hizo en México. Pero más allá de lo que dichos números parecen indicar, la realidad es que es difícil encontrar una serie actual que resulte una experiencia tan frustrante como TWD, que nunca ha alcanzado el potencial que parece apuntar por momentos.

Si el atractivo inicial del género zombi reside en la catarsis por la vía de la violencia y el gore, su corazón se encuentra en el juego moral de ver a gente ordinaria en la más extrema de las circunstancias: el colapso de la sociedad. The Walking Dead ha explorado ambas facetas en las dos temporadas previas, pero si ha manejado la primera con creciente eficiencia, la segunda ha sido uno de los puntos más flojos de la serie: la ambigüedad moral transformada en drama anodino expuesto sin filtro o contexto por personajes casi inexistentes.

Pero no todo está perdido. La serie ha dado algunas señales de mejoría desde la áspera salida de Frank Darabont, y para el inicio de la tercera temporada opta por explotar lo que mejor le ha funcionado en el pasado: los primeros dos episodios son ligeros en diálogo y abundantes en zombis mutilados, dando cuando menos la ilusión de avance en la trama. Tomen por ejemplo la escena que abre el primer episodio: una secuencia sin diálogo que ve al grupo registrando una casa en busca de provisiones en una rarísima instancia de exposición a través de la acción.

El inicio de la temporada encuentra al cada vez menos numeroso grupo de sobrevivientes agotado después de varios meses en el camino tras su escape de la granja de Hershel. Esto cambia cuando encuentran refugio en una prisión infestada de zombis. Las escenas resultantes en las que el grupo toma la prisión contrastan favorablemente con la pasividad de la temporada anterior y están bastante logradas. Hay poco espacio para pensar en los huecos argumentales y se aprecia una sensación general de renovación.

Por supuesto, no es razonable pensar que la serie se pueda sostener a base de dedicar un amplio porcentaje de cada episodio a la matanza de zombis -ya en el segundo episodio tal fórmula se revela casi agotada-, pero como apoyo hasta encontrar el enfoque correcto para desarrollar a los personajes prueba ser un recurso útil. Es curioso notar que el formato episódico y expansivo de la televisión, que bien manejado es su mayor atributo, ha jugado en contra de la serie, que con frecuencia parece alargar artificialmente su trama.

El problema reside esencialmente en lo bidimensional de sus personajes: ni su reducido número evita que la mayor parte del grupo resulte o excesivamente gris (T-Dog, Beth -tan intrascendente que tuve que buscar su nombre porque no lo recordaba-) o insoportable (toda la familia Grimes). Ni siquiera un favorito de la audiencia como Daryl –quizá el único personaje que sería una lástima ver morir– está desarrollado más allá del cliché de hombre duro con corazón de oro.

Se apuntan algunos intentos tímidos en estos primeros episodios de darle profundidad a personajes como Carol –su nuevo rol proactivo puede conducir a un decente arco argumental– o Carl –cuya pubertad lo hace más molesto que nunca–. También está Rick, cuya lenta transformación de blandengue a monstruo pragmático puede ser la nueva ancla de la serie. La introducción en forma de Michonne y el Gobernador a partir del siguiente episodio ofrece la oportunidad de aumentar el dinamismo de la serie y el dividir la acción en varios frentes puede ayudar a manejar el formato con más precisión.

Si bien The Walking Dead todavía está lejos de ser gran televisión, estos dos episodios son lo mejor que la serie ha producido desde el piloto. La idea de The Walking Dead sigue siendo más atractiva que la serie en sí, pero lo que apunta aquí es razón suficiente para ser pacientes y seguir mirando.

Highlights y observaciones:

– Ese “That’s so romantic. Wanna screw around?” de Carol a Daryl podría ser la mejor línea de lo que va de la serie. Por una vez los personajes parecen humanos.

– Los zombis en armadura y las patadas voladoras de Rick le dan un aire de videojuego a la escena de la toma de la prisión que, aunque divertido, va en detrimento de la atmósfera de la serie.

– En cambio, la amputación de la pierna de Hershel es un momento tremendo, especialmente la agonizante cantidad de hachazos que le toma a Rick cortarla. “Oooooh.”

– Seguro nadie esperaba un gran desarrollo del grupo de prisioneros en el segundo episodio, pero -a reserva de que los dos sobrevivientes jueguen un papel mayor en próximos episodios- parece desafortunado que todos fueran reducidos a mero plot device.

– “Se que soy una terrible esposa y no voy a ganar ningún premio a madre del año” dice en algún momento Lori, a quien le urge un spin-off junto a Skyler White.

– Para terminar: los créditos indican que la serie está basada en “the series of graphic novels by Robert Kirkman & Tony Moore & Charlie Adler”. Dos cosas aquí: i) da gusto que por una vez se le de crédito a todos los creadores -te estoy viendo, Marvel- ii) ¿les da pena poner “comic book series”?

-Pablo Alva

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