Todos somos colonia de Grecia. Belleza, cine, matemáticas, filosofía es su legado

Publicado: noviembre 8, 2011 en Sin categoría
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Grecia se va al guano. Es un hecho. Y nos da tanto miedo que no le dedicamos toda la atención que debiéramos. Por eso preferimos recordar, en estos momentos tan duros en los que la cúpula europea se caga en sus muertos, todas las cosas buenas que nos han dado.

Un canon de belleza

La belleza estará en el interior, sí, pero más si por fuera no eres muy guapo. Los griegos no sólo inventaron el canon de las siete cabezas (esto, en concreto, lo inventó Policleto el Viejo) sino que también nos enseñaron a  vestir correctamente: a afeitarnos, llevar el pelo corto, y otros amaneramientos que nos presentan como gente que inspira confianza.  Si la gente va hecha un cuadro por la calle, imaginaros qué hubiera pasado si a los griegos no les hubiera dado por asearse y por decirnos quién es guapo y quién es feo.

 

El cine comercial

Los griegos  nos legaron un manual que se puede considerar el origen de toda la ficción comercial. La Poética de Aristóteles es el compendio todos los trucos que han utilizado los guionistas y los escritores de best-seller durante años. A pesar de que desde que se escribiera el libro (siglo IV A.C.) ha llovido bastante, aún hay gente que no lo entiende. Aristóteles lo tenía claro. Principio, nudo y desenlace. Tan sencillo no será, si seguimos viendo churros incomprensibles.

Gracias a Aristóteles los veranos de mediados de los ochenta tuvieron sentido y banda sonora: ‘Mi vida eres tú’.  Imagen: Cristal , RTVC Venzuela ( 1985).

Las Olimpiadas

Cada cuatro años un país puede dar la brasa con sus productos y sus destinos turísticos a todo el mundo gracias al interés de los griegos por del deporte, que no lo veían solo como cosa saludable sino también como algo imprescindible. A pesar de que en las primeras olimpiadas (776 A.C.) el ganador (Koleibos de Elida) recibió como premio una triste manzana, en nuestros días los ganadores consiguen una medalla, gloria limitada, y una principesca suma en concepto de representación. Aunque la mayoría de ellos no sepamos quienes son.

Ya en el 776 A.C. los griegos tenían equipos de animadoras. Imagen: Singapore 2010 Youth Olimpic Games (CC, Flickr).

Las matemáticas

Aunque no las entendamos, sabemos que ellos inventaron casi todo lo que nos entró por un oído y nos salió por el otro. ¿Cómo sería el mundo sin el Teorema de Pitágoras, sin lageometría euclidiana, o el Teorema de Tales? Pues más sencillo y manejable, sí, pero también mucho más tosco.

A la larga, los griegos nos dieron también a los empollones. Sin matemáticas, esto no hubiera sido posible. Imagen: ‘Revenge of the Nerds’, 20h Century Fox (1984).

La filosofía clásica

En los apuntes del instituto es el tema que menos páginas ocupa. Una minucia si lo comparamos con KantHume, o Wittgestein. Sin embargo en esas pocas páginas se resume el pensamiento occidental. Diógenes de Sinope fue, probablemente, el primer gurú admirado por gente incapaz de seguirle. Lo de desprenderse de cosas superfluas, bien. Lo de vivir en un tonel, ya no tanto. Epicuro, con su idea de disfrutar del placer, fue venerado sin tener en cuenta lo importante… que no hablaba de la satisfacción inmediata.

Aunque el mismo Alejandro Magno admiró el modo de vida de Diógenes de Sinope, solo los chuchos se apuntaron al carro, como se aprecia en el cuadro ilustrativo. Imagen: Diógenes. J.L. Gèrome  (1860)

Eufemismos sobre la homosexualidad

Aunque no fueran conscientes de ello, los antiguos griegos eran unos adelantados a su tiempo y mientras que en otras latitudes la homosexualidad estaba vista como un delito, en Grecia supieron disfrutarla sin darle mayor importancia. Gracias a su amplitud de miras,“griego” no es solo un gentilicio, sino también un oscuro adjetivo con el que se adornan locales, anuncios de contactos, y prácticas que nos hacen pensar e imaginar.

Imagen: Mosaico antigua Grecia.

El principio de Arquímedes

Bien lo saben esos canis: lo único seguro en esta vida son los oros. Cuenta la leyenda que aArquímides le dieron una corona fabricada para Hierón II, a ver si el orfebre les había tangado. A Arquímides, Dios sabe por qué, le dio por bañarse con la corona, a ver si se le ocurría algo. Y así fue. La hidrostasia o Principio de Arquímides fue el primer sistema con el que se pudo saber que te estaban dando gato por liebre.

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