La quinua alimento de Dioses y de astronautas

Publicado: enero 4, 2011 en ojo con el sordo
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Nutritiva y salvadora: cómo la quinua transforma la región más pobre de Bolivia

Mientras muchos aseguran que el cultivo de este grano permitirá el despegue económico del país altiplánico, unos pocos aseguran que no los está sacando de la pobreza, pero que sí están viviendo mejor

Martes 04 de enero de 2011 – 03:34 pm

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(Foto: AP)

Caracollo, Bolivia (AP). Pequeños copos de nieve se diluyen en los surcos recién abiertos de una tierra reseca y sedienta. Miguel Choque exhala el aire húmedo y frío, sonríe y dice que la nevada es señal de buen augurio para la siembra de quinua.

Antes de labrar la tierra, Choque y otros campesinos vecinos suyos en esta región del altiplano boliviano ofrendan a la Pachamama (Madre Tierra) y piden por un buen año para el cotizado grano. En siete meses los racimos en flor pintarán el paisaje agreste de amarillo, verde y rojo.

PRECIADA Y PEDIDA
La quinua no es un cereal. Es una semilla que se come como un grano, no tiene gluten y es más fácil de digerir que el maíz, el trigo, el centeno, el mijo y el sorgo. Este es el grano que ayudó a salvar del hambre a los incas y ahora está transformando una de las regiones más pobres de Bolivia desde que se popularizó en países ricos por sus excepcionales características nutritivas, que han llevado a la NASA a incluirlo en la dieta de los astronautas.

Su éxito ha hecho que, desde que aumentó su demanda en el año 2000, las ventas al por mayor se multipliquen por siete.

El arbusto de la quinua brota en el altiplano, una región árida y pobre a 3.700 metros de altitud, y es resistente a las heladas y sequías que periódicamente golpean a esa región.

Conocido como el grano de oro de los Andes, es el único alimento vegetal que provee diez aminoácidos esenciales para el ser humano. Tiene un alto contenido de proteínas (14-18%) y es buena fuente de fósforo, calcio, hierro y vitamina E, y puede inlcluso reemplazar la leche materna, dice la FAO.

“Si yo pudiera escoger una comida para sobrevivir toda mi vida, escogería la quinua”, escribió hace un tiempo el agrónomo estadounidense Duane Jhonson, de la Universidad de Colorado. “Es la comida más perfecta que hay para la dieta humana”.

DOS CARAS DE LA MONEDA
Los indígenas que cultivan al grano están entre los más pobres y hasta hace unas décadas muchos de ellos todavía convivían con el trueque. Desde que se puso de moda en países ricos, la quinua los introdujo en el mercado, recuerda Brígido Martinez, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Quinua (ANAPQUI).

En 1983, el quintal costaba un equivalente a 3 dólares, mientras que hoy se cotiza a cien dólares, dice Martinez. El ‘boom’ comenzó cuando, en su primera visita a Bolivia a mediados de 1987, los reyes de España incluyeron al cereal en su dieta y la gente volcó su mirada a la quinua.

Irónicamente, en las zonas de cultivo aparecieron casos de desnutrición entre los niños debido a que “muchos productores han cambiado la quinua por el arroz y el fideo, que son más baratos”, dice Wálter Severo, presidente de los productores en Oruro al suroeste de Bolivia, una de las principales regiones productoras.

“Solo el 10% se queda en Bolivia, y el 90% va a la exportación. Eso debe cambiar”, sostiene la ministra de Desarrollo Rural, Nemecia Achacollo. “Es más fácil comprar Coca Cola que hacer un refresco de quinua”.

HARTO POTENCIAL
La variedad más cotizada es la quinua real, la que solo se produce en Bolivia en una región vecina a inmensos salares en el suroeste del país. La radiación solar que llega desde el mar blanco de sal y la tierra salitrosa hace que se produzca el cotizado grano que el gobierno boliviano busca patentar.

La quinua real tiene los mismos nutrientes que el resto pero contiene saponina, un compuesto que le da un sabor ligeramente amargo y es usado en cosméticos y detergentes. Por eso es más cara y su precio puede alcanzar a los 3.000 dólares la tonelada métrica.

Muchos bolivianos creen que la quinua puede transformar el empobrecido altiplano, así como sucedió con la soya, que llegó a ser el motor del despegue económico de la rica provincia de Santa Cruz en el oriente boliviano.

Sin embargo, Brígido Martínez no cree que el cereal vaya a incidir en el despegue económico del Altiplano. A diferencia del oriente, los campesinos altiplánicos disponen de poca tierra, 10 hectáreas como promedio. “La quinua no nos está sacando de la pobreza, pero vivimos mejor. El campesino tienen mejores ingresos y por eso mismo consume otras comidas, pero no ha dejado de consumir quinua”, dice.

Hasta hace poco, el cereal era ignorado por los mismos bolivianos por su sabor ligeramente amargo. Hoy es una artículo de lujo. Pasó antes con la carne de llama desde que se puso de moda por su colesterol bajo. Con frecuencia los cultivadores del cereal también diversifican su economía con la cría de llamas y alpacas de las que aprovechan su lana, carne y sus deshechos son usados como abono.

El gobierno del presidente Evo Morales incluyó al cereal como alimento “estratégico” para la seguridad alimentaria de Bolivia y está impulsando su consumo interno. El grano fue incorporado en un paquete de alimentos de subsidio a madres en gestación.

Cabe mencionar que Bolivia genera un 46% de la producción mundial; le siguen Perú con 30% y Estados Unidos con 10%, según un informe del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural.

EL PLAN PARA AUMENTAR LOS CULTIVOS
“La quinua es como el arroz del altiplano”, declaró Morales a fines de diciembre durante una visita a Venezuela. “Antes la gente no quería comer quinua, decía que era un alimento del indio y, como es del indio, no querían comer. Ahora el pueblo boliviano empieza a reaccionar”.

El mandatario anunció hace un tiempo un plan para el cereal. La meta es duplicar los cultivos hasta las 100.000 hectáreas, fortalecer la producción de quinua ecológica, industrializarla y fomentar el consumo interno, explica Vásquez.

Antagonismos internos entre productores y comercializadores impidieron avanzar más rápido, reconoce. Pero los productores ven con desconfianza los planes del gobierno que construyó varias plantas para almacenar y seleccionar el grano.

“Nosotros vemos como una competencia al gobierno; está bien su apoyo pero nos gustaría que ayude con riego y con investigación para mejorar la calidad de la semilla y el rendimiento de la tierra. Sin embargo, lo que hace es construir plantas de quinua”, argumenta Martínez.

comentarios
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